Prueba: Seat León TGI, eficiencia a base de gas

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El Seat Leon TGI propulsado por GNC, siglas de Gas Natural Comprimido, ya está disponible entre la oferta comercial del compacto español. Mantiene todos los atributos y además, suma un precio por kilómetro realmente atractivo y una autonomía de más de 1.300 km. Es como para pensárselo.

El Seat León TGI ya se puede pedir en los concesionarios españoles y me he podido poner a sus mandos desde Madrid hasta el municipio segoviano de Ayllón para comprobar si las cifras que pone encima de la mesa son ciertas. La principal novedad del Seat Leon TGI es su mecánica de 1.4 litros y 110 CV capaz de funcionar tanto con gasolina convencional como con Gas Natural comprimido, también conocido como GNC. Para alojar el Gas se han instalado dos depósitos estancos y a prueba de incendios y golpes en la parte trasera del habitáculo, bajo el maletero, donde generalmente encontramos la rueda de repuesto. La capacidad de dicho deposito alcanza los 15 kg y si lo sumamos a los 50 litros de gasolina que mantiene invariable de sus hermanos de gama, la autonomía se dispara hasta los 1.360 km (420 con gas y 940 con gasolina). Pero vamos a ver cuales son las ventajas de este sistema.

El Seat León TGI propulsado por gas tiene como principal baza un precio por kilómetro que se sitúa un 30% más barato que las versiones diésel y un 50% más barato que las versiones gasolina. Ten en cuenta que el consumo medio homologado cuando circula con gas es de 3,5 kg cada cien kilómetros y el precio es de 0,989 euros por kilo, saca tus propias conclusiones. El coche siempre que puede funciona con gas, excepto al arrancar, que utiliza gasolina. El motor 1.4 TSI se ha modificado para poder albergar el sistema de alimentación con gas. Se han reforzado los pistones, adaptado las válvulas y el turbo es más ligero. El deposito de gas ha sido fabricado en acero de alta resistencia.

Este tipo de vehículos propulsados por gas todavía no despiertan la confianza de los consumidores en España, en parte, por una falta de seguridad ante choques o posibles fugas. Durante la presentación, los expertos en la materia me comentaron varios elementos que me convencieron: este gas es más ligero que el aire, por lo que en caso de fuga, se disipa rápidamente y es imposible que se produzcan bolsas de gas, además, la temperatura de ignición es casi el doble que la de la gasolina, por lo que es más probable que ante un incendio, explote antes el depósito de gasolina que el de gas. Además, todo el sistema viene integrado en el vehículo desde la misma línea de montaje, con el plus de fiabilidad que esto supone comparado a una instalación posterior.
A sus mandos, apenas notarás ningún cambio respecto al funcionamiento con gasolina. El motor mueve con suficiente alegría el peso del León TGI y su par de 200 Nm desde el ralentí, le otorga una elasticidad destacable. En el cuadro de instrumentos aparece el estado de carga de los dos depósitos y un icono te indica el tipo de combustible que está alimentando al propulsor. Circulo con el modo de gas y el funcionamiento es impecable y el consumo, pese a mi sorpresa inicial, ronda los 4,2 kg de media, incluyendo tramos de autopista y de nacional, sin escatimar en ningún momento la presión al pedal derecho: la verdad es que sorprende y mucho y más, cuando recuerdas que el precio ¡no supera el euro por kilo!

En la práctica, las cifras son demoledoras y para darse cuenta, un ejemplo: con 20 euros, si tienes un gasolina podrás recorrer 307 km, con un diésel 475 km mientras que con este Seat León TGI, podrás recorrer hasta 577 kilómetros. Es decir, un recorrido de Barcelona a Madrid por menos de 25 euros. Pero no solo el nivel de eficiencia y economía a nivel particular es notable, el Seat León TGI es muy respetuoso con el medio ambiente, marcando unas emisiones de 94 gr/km de CO2 y eliminando residuos como el azufre o reduciendo hasta un 80% las emisiones de óxido de Nitrógeno.
¿El problema del Seat León TGI? La falta de puntos de repostaje. En España actualmente solamente existen para un uso privado 39 estaciones de gas o ‘gasineras’. El sobreprecio sobre la versión de gasolina convencional es de entre 1.800 y 2.400 euros, dependiendo el nivel de equipamiento escogido que por cierto, son los mismos que los del resto de la gama del Seat León: Reference, Style y el nivel I-tech. En países como Italia, donde existe una red de gasineras destacable, el 45% de las ventas del León se las lleva esta versión propulsada por gas.

Actualmente el precio del gas está ‘subvencionado’ desde la Unión Europea y previsiblemente seguirá a este nivel de precios durante unos años más, pero nadie nos asegura que en el futuro no pueda aumentar. Lo que está claro es que si vives en una gran ciudad, que cuente con puntos de recarga de gas, es una opción que debes tener en cuenta. El motor de gasolina tiene un funcionamiento muy agradable y sus consumos cuando utiliza el combustible convencional, no son para nada disparatados. A igualdad de potencia, es unos 500 euros más barato que el diésel 1.6 TDI y cada kilómetro que circules con gas, te ahorrarás 25 céntimos respecto a este último (más de dos euros y medio respecto al gasolina). El precio base en España es de 21.310 euros, pero si optas por las ayudas disponibles y financiando con ellos, te puedes llevar un Seat León TGI por 16.600 euros y atención especial a los residentes en el País Vasco, en esta comunidad existe una ayuda extra para este tipo de combustibles de unos 2.000 euros acumulables, por lo que te lo puedes comprar por poco más de 14.000 euros.

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